martes, 14 de febrero de 2012

EXPORTACIONES AUTOMOTRICES ARGENTINAS

EXPORTACIONES AUTOMOTRICES
ARGENTINAS POR DESTINO EN 2011
     
Mercado Cantidad %
Brasil 410.677 81
Europa 42.606 8,4
Uruguay 13.649 2,7
México 13.318 2,6
Venezuela 7.044 1,4
Colombia 5.577 1,1
Chile 5.120 1
Otros 8.724 1,7
Fuente: ADEFA

PRODUCCION AUTOMOTRIZ ARGENTINA

PRODUCCION AUTOMOTRIZ ARGENTINA
               EN UNIDADES ANUALES
     
AÑO Producción Exportaciones
2004 260.402 146.236
2005 319.755 181.581
2006 432.101 236.789
2007 544.647 316.410
2008 597.086 351.092
2009 512.924 322.495
2010 716.540 447.953
2011 828.771 506.715
Fuente: ADEFA

VIDEO ILUSTRATIVO CICLO ATKINSON

http://www.youtube.com/watch?v=uhtMEvfZkdM

lunes, 6 de febrero de 2012

Una máquina de distribuir ganancias del oro negro

YPF es una de las empresas más rentables de la Argentina. Entre 2008 y 2010, la compañía obtuvo una utilidad neta acumulada de 13.380 millones de pesos, según los datos que se desprenden de los balances presentados ante la Comisión Nacional de Valores. De ese total, la petrolera distribuyó entre sus accionistas, siendo la principal la española Repsol, el 90 por ciento de esas ganancias. Este esquema de pago de dividendos formó parte del acuerdo entre la española y el local Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, que adquirió el 15 por ciento de la empresa a pagar a partir de esa generosa distribución de recursos. Sin embargo, la ganancia repartida entre los accionistas superó ampliamente las utilidades de ese período. En los tres años analizados fueron repartidos 18.628 millones de pesos por ganancias acumulados no distribuidas de años anteriores, de los cuales el Grupo Petersen recibió un porcentaje equivalente a su capital social dentro de YPF, del 25,46 por ciento.
Este esquema de manejar las utilidades tuvo como consecuencia directa una intensidad menor en el rubro inversiones, que se tradujo en una baja en la producción anual de petróleo y gas, una disminución en la refinación y una merma de las reservas de la compañía, situación que acentuó los bajos rendimientos desde que Repsol llegó a YPF. Entre diciembre de 2007 y el mismo mes de 2010, la baja en las reservas de crudo fueron de 15 por ciento, y en el caso del gas superó el 32 por ciento.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner apuntó a ese dato en su reaparición pública el pasado 25 de enero, al afirmar que las empresas petroleras deberían invertir en el país en vez de llevarse las riquezas de los recursos naturales a sus casas matrices. Para distintos analistas, legisladores y funcionarios, esas palabras otorgarían cierta legitimidad a un debate de fondo: ¿qué hacer con el sector de los hidrocarburos? Y, en particular, ¿cuál es el rol que debe tener la ex petrolera estatal YPF? El análisis de los balances de la compañía de los últimos años, con sus números de producción y resultados económicos, confirma la demanda de la primera mandataria. En este contexto, ya llegó al país el titular de Repsol, Antonio Brufau, para dar respuestas a las presiones del Gobierno e interiorizarse de la última denuncia oficial de cartelización contra la empresa.
Lo más relevante que el grupo local puede mostrar de vocación inversora es la exploración de shale oil. En noviembre pasado YPF confirmó la existencia de 927 millones de barriles equivalentes de hidrocarburos no convencionales en una superficie de 428 kilómetros cuadrados del área Loma La Lata Norte, en Neuquén. De ese volumen, 741 millones de barriles corresponden a petróleo crudo de alta calidad y el resto a gas. Este hallazgo se logró tras perforar y poner en producción 15 pozos verticales con volúmenes iniciales de entre 200 y 600 barriles diarios de shale oil de alta calidad, que permiten tener a la fecha producciones de 5000 barriles de crudo equivalente diarios. Pero son recursos no inmediatos para mejorar reservas y producción de la compañía.
La familia Eskenazi ingresó formalmente en YPF en febrero de 2008, cuando concretó la compra del 14,9 por ciento de las acciones de la petrolera local. Luego ejerció otra opción de compra, hasta llegar al 15,46 por ciento y, finalmente, en marzo de 2011 adquirió otro 10 por ciento. La “argentinización” de la compañía –impulsada por Néstor Kirchner– había generado la expectativa de que la otrora petrolera estatal sería un actor relevante para dinamizar el sector de los hidrocarburos. Sin embargo, los números dan cuenta de otra realidad.
En 2008, la utilidad neta de la compañía fue de 3640 millones de pesos, una disminución de 10,9 por ciento en relación con 2007 (4086 millones). En este período, marcado por el primer año de la gestión Eskenazi, YPF distribuyó dividendos por 9287 millones de pesos (2689 millones de dólares). La suma incluía, además de la distribución del 90 por ciento de las utilidades, un pago extraordinario de 850 millones de dólares, comprometido en los balances de ese año y el siguiente. En los balances presentados en España por Repsol, informaron una inversión en exploración y producción de 1475 millones de dólares, de los cuales 1306 correspondieron a desarrollo de pozos ya existentes y 169 millones de dólares fueron para la exploración de nuevos pozos. Esto se tradujo en sólo cuatro nuevos descubrimientos productivos de petróleo y uno solo de gas.
“La producción promedio de petróleo en 2008 disminuyó el 4,9 por ciento hasta 313 mil barriles diarios. La producción de gas natural disminuyó el 4,7 por ciento hasta 1658 millones de pies cúbicos por día. Dichas declinaciones fueron consecuencia de la declinación natural de la producción de nuestros campos, dada la característica general de madurez de los mismos, como asimismo a las huelgas de trabajadores que afectaron las operaciones de la sociedad en la región sur de la Argentina”, puede leerse en el balance de ese año.
Las reservas de crudo (probadas, desarrolladas y no desarrolladas) informadas por YPF y Repsol a los accionistas en España pasaron de 618,8 millones de barriles en 2007 a 580,8 millones al año siguiente. Entre enero de 2008 y mismo mes de 2009, sólo se exploraron dos nuevos pozos. Y en cuanto al gas, las reservas disminuyeron de 3,7 billones de pies cúbicos a 3,1 billones al año siguiente, una merma de 16,0 por ciento.
Al año siguiente, la situación fue similar. La utilidad neta durante 2009 fue de 3486 millones de pesos. A partir del acuerdo entre Repsol y los Eskenazi, ese año se distribuyeron 4897 millones de pesos en concepto de dividendos. ¿Qué ocurrió con la producción? En crudo, disminuyó de 313.000 barriles diarios a 302 mil y en gas, la disminución fue de 1658 millones de pies cúbicos a 1460 millones.
La refinación también cayó. “La producción diaria promedio de nuestras refinerías en 2009, considerando asimismo la producción procesada por Refinería del Norte S.A. (Refinor), sociedad bajo control conjunto, alcanzó a 310 mil barriles, lo que representa una disminución de 5,4 por ciento sobre los 328 mil barriles por día respecto de los procesados en 2008”, explicó la compañía en su informe a la Bolsa de Comercio. La capacidad de refinación se mantuvo casi invariable en los últimos cinco años.
En 2009, la actividad económica registró un ciclo recesivo por la crisis internacional. Las ventas de YPF tuvieron una merma de 1,6 por ciento en relación con 2008. También disminuyeron sus exportaciones, que de todas maneras representaron ingresos por 4904 millones de pesos. Según la información brindada, parte de este freno económico pudo compensarse por los ajustes de los mayores precios obtenidos por la venta de naftas y gasoil. Desde la llegada del Grupo Petersen a YPF, el Gobierno le ha autorizado a la empresa subas de precios de los combustibles en el surtidor, que actuaron como referencia para el resto de las petroleras. A cambio del reacomodo de precios, la empresa debía invertir en producción y exploración.
A pesar de la alta utilidad neta de la compañía y la importante distribución de dividendos, las reservas continuaron a la baja. Según el Balance 2009, ese año sólo estuvieron en exploración siete nuevos pozos. En crudo, cayeron de 580,8 millones de barriles a 538,4 millones. Y en gas, descendieron a 2,7 billones de pies cúbicos, una baja aproximada de 12 por ciento.
En 2010 el contexto económico cambió. Pasado el fuerte impacto de la crisis internacional, año de venta de autos record –lo que se tradujo en mayores ventas de naftas–, YPF tuvo una utilidad neta de 5790 millones de pesos, es decir un incremento de 56 por ciento. La distribución de dividendos fue de 4444 millones de pesos.
Las ventas de la compañía aumentaron un 28,7 por ciento, incremento explicado por la recuperación económica en el país, por una mejora en los precios internacionales del barril de crudo y por los aumentos aplicados en las naftas. A pesar de las mejoras del contexto, la producción cayó. En crudo se produjeron 293.000 barriles diarios, cuando un año antes habían sido 302.000. Y en gas pasaron de producir 1460 millones de pies cúbicos diarios a 1346 millones, una merma de 7 por ciento.
Las exportaciones de la compañía dejaron ingresos por 5678 millones de pesos, una suba de 15 por ciento en relación con el año anterior. La combinación entre ventas al exterior y baja sostenida en la producción tuvo como resultado una mayor importación de combustibles, situación reconocida por la empresa y criticada por Cristina Fernández de Kirchner en su discurso del 25 de enero.
En 2010, la cantidad de nuevos pozos explorados fueron siete, al igual que 2009, según datos de la Secretaría de Energía. La alta utilidad neta de la empresa continuó invariable a lo largo de los últimos años, como así también la caída en la producción y en las reservas. En 2010, los acumulados de crudo descendieron a 531,1 millones de barriles. Entre diciembre de 2007 y el mismo mes de 2010, la merma en las reservas de crudo fue de 15 por ciento, aproximadamente. Y en relación con el gas, se pasó de 3,7 billones de pies cúbicos a 2,5 billones, una baja de 32,0 por ciento.
El saldo de estos años de la asociación de los españoles de Repsol con los locales Eskenazi es elocuente: elevada rentabilidad y generosa distribución de dividendos de YPF con una baja constante de la producción y las reservas de crudo y gas, tendencia que se viene registrando desde la privatización de YPF a manos de Repsol.
Por Sebastián Premici, en Página 12. 06/02/12

sábado, 4 de febrero de 2012

Una indemnización que no prescribe

Enrique Roberto Ingegnieros tenía 28 años, estudiaba y era mecánico. Compartía con su pareja, Irma Pompa, la militancia en Montoneros y también militaba a nivel sindical en la fábrica Dálmine Siderca, a la que había ingresado en 1971, y más tarde en Techint, donde se desempeñaba como técnico dibujante. Ambos desaparecieron el 5 de mayo de 1977, cuando la joven estaba embarazada de tres meses. Su otra hija, María Gimena, que entonces tenía un año, inició en 2008 una demanda contra esa empresa ante la Justicia laboral por considerar que fue responsable de la desaparición de su padre. Su planteo fue considerado prescripto en primera instancia, pero esta semana, en un fallo inédito, la sala V de la Cámara de Apelaciones del Trabajo determinó que la demandante aún tiene derecho a percibir la indemnización porque el caso de Ingegnieros es un delito de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptible. Así, los camaristas abrieron otra puerta para obtener justicia, que no invalida sino que sería complementaria con la vía del fuero penal para el juzgamiento de los crímenes del terrorismo de Estado durante la dictadura.
Ambos habían nacido en Campana. Irma, de 24 años, fue secuestrada en su casa. Enrique estaba en la obra “ampliación Dálmine” cuando se lo llevó un grupo de tareas. “Existen constancias en la Secretaría de Derechos Humanos de la denuncia de Casilda Magallanes sobre ese secuestro, que la fábrica negó el acceso a los familiares de la víctima y que una persona que dice haber sido compañero de trabajo de su hijo le informó que el día del secuestro, el señor Ingegnieros fue solicitado a la oficina de personal porque lo esperaba un familiar, y que allí fue detenido”, dice el fallo al que tuvo acceso Página/12. El caso fue reabierto en 2006 por el Juzgado Federal 2 de San Nicolás, en base a la denuncia recogida por la Conadep (número 2561). Meses antes, en septiembre de 1976, habían sido secuestrados 4 obreros de la siderúrgica Dálmine Siderca en el lapso de 2 horas, lo que se dio en llamar “la noche de los tubos”.
La fábrica Dálmine fue inaugurada en 1954 como el mayor emprendimiento siderúrgico privado del país, para la fabricación de tubos sin costura, destinados fundamentalmente a la explotación petrolera. En la actualidad, bajo el nombre Tenaris Siderca integra una de las tantas empresas del grupo Techint. En septiembre de 2011 Trabajadores y Delegados de los ‘70 por Juicio a los Responsables del golpe cívico-militar presentaron a la Justicia penal documentación probatoria del grado de participación de los integrantes del directorio de las empresas Mercedes Benz, Ford, Astarsa y Techint en el financiamiento de los servicios de Inteligencia del Ejército. Pocos días después, la comisión de desaparecidos de Zárate-Campana sumó otros 76 casos.
María Gimena Ingegnieros decidió recorrer otro camino y realizó su reclamo fundado en la ley de accidentes de trabajo en contra de Techint S.A. Compañía Técnica Internacional, que en primera instancia respondió que tal demanda estaba prescripta porque superaba largamente los dos años previstos por la ley para realizarla. “La absoluta novedad consiste en que la Cámara decretó la imprescriptibilidad de las consecuencias de los daños laborales producto de hechos terrorismo de Estado”, explicó a este diario una fuente allegada al tribunal que avaló el reclamo de la hija de Ingegnieros, con los votos favorables de los jueces Enrique Arias Gibert y Oscar Zas, y la disidencia de María García Margalejo. “María Gimena Ingegnieros hace responsable patrimonial a la empresa porque a su padre lo secuestraron de la planta, la seguridad la tiene que dar el empleador, y aquí ocurrió lo contrario, incluso presumen que a la víctima la marcaron desde adentro”, agregó. Ahora el juez de primera instancia tiene que dictar sentencia, pero los camaristas le están indicando que revoque el anterior fallo, analice el fondo de la cuestión y resuelva. El reclamo original era la reparación integral por la muerte de su padre, lo que implica una indemnización por la ley de accidentes de trabajo y por el ciento por ciento de incapacidad.
“La acción civil por delito pesa sobre los autores, consejeros o cómplices, y respecto de ellos la acción es imprescriptible”, escribió Arias Gibert. “Y lo que es central, el derecho de gentes ha señalado de modo uniforme la imprescriptibilidad de las acciones resarcitorias que nacen de crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad”, agregó el camarista. Y dio tres ejemplos: las empresas de la Alemania nazi que se beneficiaron con la utilización de trabajo esclavo durante el Tercer Reich debieron abonar compensaciones a los deudos de las víctimas; el gobierno japonés debió abonar compensaciones a las víctimas del crimen de lesa humanidad que consistió en la reducción a esclavitud sexual a mujeres de las regiones ocupadas; y los bancos suizos que debieron devolver e indemnizar las sumas administradas por éstos que fueron producto de la apropiación durante el Holocausto por parte de personeros del régimen nazi.
Publicado en Página 12 el 04/02/12

viernes, 3 de febrero de 2012

La pelea por la memoria

¿Por qué ha despertado una indignación unánime la caricatura firmada por Gustavo Sala, sobre los campos de concentración nazis? Probablemente quien la firmó no debe entender por qué ha concitado tanto repudio público.
Jorge Semprún es un héroe del género humano. A los 20 años formó parte de la resistencia antinazi en París, fue deportado a Buchenwald, sobrevivió, luchó contra el franquismo, ganó innúmeros premios literarios, fue el ministro de Cultura de la democracia española.
En su obra postrera, La escritura o la vida, narra su desesperada lucha interior después de haber estado en el campo de concentración. Dice que él “no escapó a la muerte sino que pasó a través de ella”. Relata que haber estado allí, en el lugar que ahuyentaba a las aves porque olían a carne humana quemada, marca para siempre. Se debatió durante 40 años entre escribir sobre lo que vio, y morir al hacerlo, o no escribir y vivir.
Primo Levi, un gigante del pensamiento universal, escribió apenas salió de Auschwitz. Su primer libro se llamó Si esto es un hombre. Refiere Semprún sobre Levi que al explicar por qué escribió decía: “Las cosas que había vivido, padecido, me quemaban por dentro... me sentía más cerca de los muertos que de los vivos, me sentía culpable de ser un hombre, porque los hombres habían construido Auschwitz”.
Levi llevaba en su brazo el tatuaje, su número era el 174517. Cuando le preguntaron por qué no lo borraba, como otros, respondió: “¿Por qué debería hacerlo? No somos muchos los que en este mundo podemos dar este testimonio”.
Parecía, dice Semprún, que Levi se había liberado a través de la escritura. El se debatía, no podía escribir sobre lo que sucedió. Fue tan horroroso, explicaba, “que hacerlo me hundía otra vez en la muerte, me sumergía en ella”.
El 11 de abril de 1987, Primo Levi, laureado mundialmente, candidato obligado al Premio Nobel, se suicidó. El dolor ganó. Semprún explica: “Por última vez sin recurso ni remedio, la angustia se impuso sencillamente”. Levi había anticipado lo que le estaba sucediendo. La frase final de su obra La tregua dice: “Nada era verdad fuera del campo. Lo demás era una breve vacación, ilusión de los sentidos, sueño incierto”.
En Auschwitz fueron asesinados 1.300.000 judíos. Claude Landzman, el discípulo genial de Sartre, entrevista en su excepcional documental Shoah a Suchonel, oficial nazi de Treblinka. Habla con admiración de la capacidad de producción de Auschwitz, porque mataban a 24.000 judíos por día: “Era una fábrica”. Además hacían todo: quemaban los cuerpos en los hornos, molían los huesos hasta reducirlos a polvo y lo tiraban al río.
¿Quiénes fueron los asesinados? En los campos tenían preferencias. Ante todo iban a las cámaras de gas los niños: 1.500.000 de niños judíos, recordó en el Día del Holocausto Ban Ki-moon. “Nunca conoceremos la contribución que estos niños podrían haber hecho a nuestro mundo”, planteó. Entre ellos estaba Ana Frank, traducida hoy a casi todos los idiomas del planeta. Después estaban los viejos, las mujeres.
Hicieron humo de toda la civilización judía del idisch, de las pequeñas aldeas, la que creó a Marc Chagall, al Nobel Bashevis Singer, al inolvidable Scholem Aleijem en el que se inspiró El violinista sobre el tejado. Fueron gaseados las mujeres embarazadas, los modestos artesanos, sastres, carpinteros, los jasidim, los intelectuales, los estudiantes. Junto a ellos, los gitanos y los discapacitados.
Un guardia polaco testimonió que en Ausch-witz se lanzaba a niños a los hornos sin haberlos matado para que sus gritos fueran escuchados en el campo.
Los campos fueron el lugar para hacer fuera de la mirada pública y en gran escala lo que se hizo en todos los lugares posibles. En el juicio a Eichmann, un testigo relató: “Un oficial de la SS encontró a una mujer judía acercándose a la alambrada del gueto con un bebé de un año en brazos; encañonó al bebé, la madre le imploró que no lo matara; le arrancó al niño, disparó dos veces sobre ella matándola, puso al bebé en el piso, tomó una de sus piernas y lo partió en dos”.
En el cementerio de Tarnov, en Polonia, hay una lápida erigida en 1948 por la Comisión Regional Judía. Dice: “Yacen aquí 800 pequeñas cabezas destrozadas de niños judíos asesinados cruelmente el 11 de junio de 1942 por los nazis”.
La gran matanza se perpetró con la complicidad de los colaboracionistas de múltiples países europeos y de la indiferencia de buena parte del género humano. Sigue en pie la pregunta de por qué los aliados no bombardearon las vías férreas que, ya ganada virtualmente la guerra, seguían conduciendo a miles de judíos húngaros a Auschwitz.
Cómo fue posible que, a pesar de todo ello, hubo una rebelión como el Levantamiento del Ghetto de Varsovia, y otras. trescientos jóvenes idealistas judíos conducidos por un maestro de 23 años, Mordejai Anilewicz, enfrentaron en el gueto al ejército más poderoso del mundo, durante más de un mes. Sabían que iban a morir, pero eligieron pelear allí en lugar de irse a los bosques. Anilewicz explicó en su última carta que lo hacían para defender la dignidad de un pueblo al borde del genocidio, y la dignidad del mundo.
Primo Levi y Semprún cumplieron con su deber, a pesar de sus desgarramientos internos y denunciaron como testigos de excepción. Su testimonio no sólo hizo honor a los muertos sino que forma parte ahora de la lucha contra aquellos que niegan directamente el Holocausto o lo banalizan. 190 países de la ONU aprobaron la institución de un día mundial para recordar al mundo lo sucedido, justamente el de la liberación de Auschwitz, pero se opuso un país: Irán. Ahmadinejad, su presidente, repite en todos lados que el Holocausto no existió nunca. Está tratando de matar a los niños asesinados, por segunda vez, negando su misma existencia. No es un discurso aislado sino una campaña sistemática. Convocó en 2007 a los líderes de la ultraderecha mundial a una convención de negadores del Holocausto. Acudieron, entre otros, el jefe del Ku Klux Klan, Duke; los dirigentes neonazis de Italia, Austria, Alemania, Francia. Lo ayudan declaraciones banalizadoras como la que termina de emitir la ultraderecha austríaca, hoy fuerza política clave en ese país.
Hubieran sido sus invitados de honor los jerarcas genocidas de la dictadura argentina, algunas de cuyas preocupaciones centrales eran también cómo hacer desaparecer los cuerpos de los 30.000 asesinados y cómo borrar la memoria. Este mismo régimen tenía las cárceles llenas de dirigentes sindicales, líderes estudiantiles e intelectuales.
Lo enfrentan voces como la de Dilma Rousseff que, al encender el 27 de enero pasado las velas por las seis millones de víctimas judías que no existen para el presidente de Irán, afirmó que “la Shoá siempre servirá de paradigma contra la intolerancia”; y políticas de Estado como la de la Argentina actual, donde entre muchísimos pronunciamientos y acciones de las políticas públicas, el Museo del Holocausto está enseñando sobre él en las escuelas militares y policiales.
La incalificable caricatura de Sala se ubica en este contexto. Entra alevosamente, sin ninguna sensibilidad en el horror absoluto, del que trataban de escapar Semprún y Levi, y lo trivializa burdamente. Agrede los sentimientos y la dignidad de los vivos, pero también de los muertos.
Ernesto Sabato trató de explicar qué sintió cuando presidió la Comisión del Nunca Más y escuchaba día tras día los testimonios de los familiares de los desaparecidos, a los que Página/12, en un gesto único en la prensa argentina, recuerda a diario con sus fotos, sentando un precedente sin par en la lucha por los derechos humanos y la defensa de la memoria. Sabato dijo: “Fue como entrar en el infierno”.
Usted, Sala, entró en el infierno de los campos brutalmente. ¿Sabe que el gran poeta republicano español León Felipe escribió que los mayores poetas de la historia deberían callarse cuando llegaran a lo que allí sucedió? Que sus voces debían enmudecer frente al horror absoluto.
Le queda un camino después de su afrenta salvaje a la memoria. Rectifíquese seriamente. Haga una autocrítica pública. Es lo que corresponde. Usted no puede imaginarse cuánto dolor y cuánta indignación ha generado.
Por Bernardo Kliksberg, Gran Maestro de la Universidad de Buenos Aires.
Publicado en Página 12 del 03/02/12.-

martes, 17 de enero de 2012

CRASH TEST DE LATIN NCAP

La segunda tanda de pruebas de choques volvió a poner en discusión cuán seguros son los autos que se comercializan en América Latina. Especialmente los de entrada de gama, que son los más económicos y vendidos,  pero a la vez los que menos equipamiento de seguridad ofrecen. Chevrolet Celta y Classic, Fiat nuevo Uno y Ford Ka fly viral (todos sin airbags) calificaron con una sola estrella en protección de adultos.
En la primera tanda se había evaluado al Geely CK 1.3 (cero estrellas), Fiat Palio ELX (1 y 3 estrellas, sin y con airbag respectivamente), Peugeot 207 Compact (1 y 2 estrellas, sin y con airbag), Chevrolet Meriva (3 estrellas) y Toyota Corolla (4 estrellas). De las generalistas tradicionales, Citroën y Renault no fueron seleccionadas aún ya que basan la selección en volúmenes de venta en toda la región de Latinoamérica.
Latin NCAP se mostró muy crítico en relación con el mercado regional: “Los autos más vendidos actualmente en América Latina están veinte años retrasados en su nivel de seguridad en relación con los estándares cinco estrellas, hoy comunes en Europa y América del Norte”.
Uno de los principales puntos oscuros señalados por Latin NCAP en los modelos que obtuvieron bajas calificaciones es la necesidad de mejorar sus estructuras. Según el informe, mostraron un comportamiento inestable, es decir, durante el choque el habitáculo se deformó más de lo aconsejable.
En cuanto a los airbags, el organismo destaca su importancia, ya que el la fase I muchos autos de 1 estrella “dieron el salto” a 3 sólo por incorporarlos. Tal fue el caso de los Fita Palio y VW Gol Trewnd, mientras que el Peugeot 207 Compact pasó de 1 a 2 estrellas. No obstante, alertan que “instalar airbags no es suficiente”, ya que lo fundamental es mejorar el desempeño estructural de la carrocería.
Por diferencias estructurales o de equipamiento de seguridad a igual versión, los Chevrolet Cruze (coreano), Ford Focus y Nissan March obtuvieron resultados por debajo de sus equivalentes vendidos en Europa y evaluados en su momento por Euro NCAP, cuyo ensayo de choque frontal es igual.
La deformación programada en un vehículo indica que ante una colisión se deformarán las partes “blandas” que rodean el habitáculo para proteger la integridad del mismo. Ante la pregunta ¿la reducción de costos que puede aplicar una fábrica afecta la deformación de la carrocería?  Personas que actualmente trabajan en la industria dieron su versión. Una de ellas aseveró que en la región es común evitar las plataformas europeas porque son más caras, ya sea porque recurren a soluciones más modernas –como suspensiones multibrazos- o utilizan materiales más livianos, como el aluminio. “En caso de usar una plataforma europea se puede ahorrar eliminando refuerzos de zonas específicas. Cada refuerzo es una pieza que hay que fabricar, y por ende construir una matriz. Después hay que transportarla y montarla, con el gasto horas-hombre que ello implica, y de electricidad para soldarla. También está el espesor del acero; lógicamente el menor es el más barato”, contó un informante que trabajó en el sector a ambos lados del Atlántico.
Otra persona involucrada en la industria hizo memoria: “En mi trabajo me tocó ver cómo a varios modelos les sacaban el travesaño del techo, el que forma un arco con los parantes a la altura de los asientos traseros. Es un refuerzo que desapareció”.
El archivo de calificaciones de hace 15 años de Euro NCAP sorprende: en 1997 el Renault Laguna obtuvo 2 estrellas y medio (5 en 2001), en 1998 el Honda Civic recibió 2 estrellas (4 en 2001) y el 1997 el Opel Vectra tuvo 2 estrellas y media (4 en 2002). En cinco años duplicaron su puntaje. Será posible algo similar en América Latina?

Nota de revista Auto Test, nº 255 enero 2012.-