A la sombra crepuscular
que tu silueta ofrece,
crecen mis sueños y dudas,
crece la incógnita
de una mirada,
crece la humedad de mis labios,
el ritmo de mis latidos
y la premura de mis manos.
Crece a tu sombra
la avidez del colibrí,
el silencio de la siesta,
el perfume de retamas,
la necesidad de tu boca
y el deseo de tu cuerpo.
Todo crece a tiempo
amparado en tu sombra;
pues tu zona iluminada
en la magnitud solar,
estalla desbordando
el éxtasis inacabable
de aquello que crece
a tu sombra
de horas detenidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario